Fernando Domínguez Sardou, consultor en Análisis y Estrategia Política – Investigador – Politólogo

1. ¿Cómo nace tu interés por la política?

Desde muy chico, tal vez por criarme en una familia politizada, supe que quería dedicarme a la política. Esa certeza, lejos de diluirse con los años, fue encontrando nuevas formas y profundidades. Estudié Ciencia Política y Relaciones Internacionales, y, como muchos, empecé preguntándome si mi lugar estaba en la primera línea o tras bambalinas. Fue una breve pero intensa experiencia en política partidaria la que me ayudó a responderlo: quería trabajar en política, sí, pero desde otro lugar. Mi carrera profesional empezó en una de las principales consultoras argentinas de opinión pública e investigación de mercado. Luego vinieron etapas en organizaciones de la sociedad civil, y más tarde, el salto a la consultoría independiente: asesoramiento a partidos, campañas electorales, organismos públicos y del tercer sector (particularmente internacionales). En paralelo, la docencia y la investigación fueron ganando un lugar central, especialmente en el campo de los estudios electorales y de partidos políticos. Enseñé y enseño en varias universidades, he realizado un Máster en Derecho Electoral y curso un Doctorado en Ciencia Política. Desde allí, mi interés por la política lejos de tener un momento de nacimiento, se fue configurando, desde distintos lugares, a lo largo de los años.

2. ¿Cuándo se cruza en tu camino la formación del equipo liderado por Jorge Santiago?

Mi primer “contacto” con Jorge Santiago y su equipo tuvo lugar hace muchísimos años (tantos que ni recuerdo) con un viejo folleto en papel que promocionaba su primer programa: el MAICOP. Luego, a lo largo de los años, tuve la fortuna de conocer a varios de sus graduados. En los últimos años, compartí claustro y aula con uno de los miembros del equipo, Santiago Comadira, quien terminó de convencerme. Desde allí, el camino comenzó a ser conjunto, y pronto, al conocer al resto del equipo, me di cuenta que la formación, aunque crucial, estaba en otro plano: la visión compartida sobre como comprender a la comunicación política me hizo sentir parte desde el primer momento. Con esto, la formación (en gran medida multidisciplinaria) empezó a ser el camino en si mismo.

3. ¿Cómo fue tu experiencia personal en nuestro programa?

Debo confesar que, en un principio, buscaba ordenar ideas y asentarme mejor en mi oficio y mi profesión. Sin embargo, aprendí múltiples herramientas, que tienen que ver desde lo analítico hasta lo práctico concreto, en imagen, en gestión de redes sociales, en diseño, pero también en análisis político, o en comunicación interpersonal. Particularmente destacable es la incorporación de Inteligencia Artificial a los procesos y en el aprendizaje, lo que también es muestra de la vocación y de las formas que tiene el equipo de ALEPH: lo que a simple vista parece una amenaza para la profesión, al final del día es un gran diferencial y ventaja, y en el programa se saca mucho provecho de ello. Asimismo, el enfoque gamificado, con las simulaciones a la cabeza, le aportaron un valor diferencial al aprendizaje: cometer errores jugando me permitió fortalecer lazos con mis compañeros en el Máster, pero también con las múltiples personas que se fueron cruzando en el camino. A esto, sumarle la experiencia de los viajes que hemos realizado y la semana intensiva final, permitieron ponerle un “broche de oro” a una experiencia transformadora más allá de los aprendizajes formales. Mi experiencia, sin dudas, fue definitoria en mi perfil profesional y humano actual.

4. ¿Crees que la experiencia vivida con nosotros te ha influido profesionalmente? ¿Cómo?

Pasar por tantos mundos me dejó una certeza: no necesito etiquetarme en una sola función. Mi trabajo es, justamente, conectar lenguajes e ideas. Y sin embargo, sentía que uno aún me faltaba dominar con fluidez, aunque lo ejercía hacía bastante tiempo: el de la comunicación política práctica. Por eso me inscribí en su momento en el Máster en Marketing, Comunicación y Consultoría Política de ALEPH. Su enfoque aplicado, su comunidad iberoamericana y su visión integral del oficio me ofrecieron justo lo que buscaba: herramientas concretas para potenciar mi práctica profesional y seguir aprendiendo. Hoy sigo trabajando en consultoría política, investigación y docencia, y entiendo que el verdadero valor está en la capacidad de tender puentes entre esos espacios. ALEPH fue clave para equilibrar esa combinación. Y por eso, sigo siendo parte activa de su comunidad: porque creo en los proyectos que combinan rigurosidad, vocación y ganas de hacer consultoría y política de manera inteligente y humana, pero a la vanguardia de los avances tecnológicos. Asimismo, también, la experiencia me sirvió particularmente para formar agenda que es la que hoy articula mi desarrollo profesional. Ya sea como actual director del grado en Relaciones Internacionales de UNIE Universidad, como en mi trabajo como consultor independiente, la usina de contactos (y de vínculos de confianza con los que hemos trabajado) que desarrollé desde el Máster fue crucial para llegar a donde llegué hoy. También vale señalar que los contactos no son meros teléfonos en una aplicación en el teléfono, sino que son personas que te han visto trabajar o con las que has trabajado estrechamente en el marco de las distintas instancias del Máster, lo que le da un valor agregado excepcional a la experiencia.

5. ¿Por qué recomendarías la formación con los profesionales de la institución educativa ALEPH?

Hay cuatro grandes razones que me hacen recomendar la formación en la Institución Educativa ALEPH: 1) La gamificación: el enfoque vivencial sobre la formación que permite la gamificación hace que se ganen experiencias irrepetibles que brindarán no solo momentos inolvidables, sino aprendizajes que no se borrarán y que están listos en cada “ciudadano de la Atlántida” para ser aplicados. 2) La calidad académica: El rigor, la profundidad y la diversidad de su cuerpo docente hacen que los programas estén siempre combinando la vanguardia con lo clásico y lo mainstream. Prácticamente no dejan área o especialidad de la propuesta formativa sin abarcar, y lo hacen con una calidad intachable. 3) El “networking humanizado”: El esfuerzo (de diseño) por generar redes de contactos en toda Iberoamérica, en las distintas áreas del campo de la comunicación y la consultoría política, pero enfocándose en conocer a la persona detrás de cada profesional, hacen que el Máster y los programas de la Institución sean referencia en la región. 4) La actualización tecnológica: ALEPH está a la vanguardia en la utilización de Inteligencia Artificial, y me tocó vivir en carne propia cómo implementarlo en las clases, en el estudio y en el ejercicio de la profesión A esto, le deberíamos sumar la calidad humana de su equipo, lo que hace que el diferencial de formación sea de excepción.

6. ¿Dónde crees que vas a estar dentro de 10 años?

Dentro de 10 años pretendo estar en una combinación parecida de actividades a la que tengo ahora: dividido entre la vida académica y la consultoría. Pero hay algo que es una certeza, y que se lo debo a la Institución Educativa ALEPH (y por ello, soy un orgulloso miembro de su Comunidad) y a su enfoque: estaré intentando “surfear la ola” en lugar de dejarme llevar por ella.